No seas mediocre

Hay quien actúa de una determinada manera para contentar a otros. Hacemos, generalmente, lo políticamente correcto. Nos callamos para no incordiar. Decimos lo que los demás esperan oír. Nos vestimos según se espera de nosotros y nos comportamos como mandan los cánones. Así nos convertimos en mediocres. ¡No seas mediocre!

fe y vida no seas mediocreLa mediocridad aparece en nosotros cuando nos volvemos tibios. Cuando nos da igual todo. Nos da lo mismo ir que no ir. Cuando no nos implicamos, sino que somos espectadores de todo. No se puede ser tibio, no se debe ser mediocre. Entre otras cosas, no deberíamos ser así, porque una existencia tibia, es una triste existencia. Hay que implicarse, hay que arremangarse y enfangarse en aquellas cosas que queremos conseguir. Leer Más…

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Vivir apasionadamente

Algunas personas parecen que están distraídas de la vida. No viven en el momento presente, sino angustiados por el pasado o el futuro. Hay quien se angustia por lo que sucederá dentro de unos días cuando terminen las vacaciones, hay quien vive en cierto estado de tristeza porque le ocurrió algo hace unos días o porque tuvo un trauma hace tiempo que no le deja vivir. ¡Pero eso no es vida! Hay que vivir apasionadamente. ¿Cómo? Muy sencillo.

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Las puñeteras herencias

¿Quién no tiene o conoce a alguna persona cuya familia ha quedado destrozada por culpa de una herencia? Seguro que todos han vivido o conocen algún caso. Por otro lado,  ¡Qué triste es que una familia se rompa por culpa de una herencia! Es lamentable que por un poco de terreno, dinero, propiedades, se pierda un vínculo tan maravilloso como es la familia.  Pero así ha sucedido desde tiempo inmemorables. Las personas son capaces de casi cualquier cosa por dinero, las propiedades y el poder. ¡Qué tristeza!, ¡Qué tontería!

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Es que no me toca la lotería…

Hace unos días veía con asombro en la televisión que ya se encontraba a la venta la lotería de Navidad. Este año, decía la noticia, que se adelantaba la salida a la venta de los décimos, para facilitar la compra a aquellas personas que viajan en verano. Muchas personas esperanzadas empezaban a comprar sus números en algunas administraciones y alguien se lamentaba que nunca le tocaba nada, pero seguía jugando con ilusión. 

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Hay quienes ponen en duda la existencia de Dios porque no les toca la lotería. Dios no me hace caso —aseguran—, porque si no, ya sería millonario, ya que en repetidas ocasiones le he pedido que me toque un premio y jamás me lo concede. Por eso tampoco me creo lo del evangelio de hoy: «Pedid y se os dará» porque a mí no me ha dado nada de lo que he pedido. Además, Dios es muy injusto, porque sí que le ha dado a otras personas que no son tan buenas todo aquello que piden. 

Parece una tontería, pero hay quien pierde la fe, precisamente por situaciones como esa: «no me ha dado aquello que le he pedido». El problema, creo, de este evangelio de hoy es que seleccionamos de este fragmento aquello que nos interesa: «Pedid y Dios os dará, buscad y encontraréis, llamad a la puerta y se os abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama a la puerta, se le abre. ¿Acaso algún padre entre vosotros sería capaz de darle a su hijo una culebra cuando le pide pescado? ¿O de darle un alacrán cuando le pide un huevo?» Es un trozo precioso, pero no seguimos leyendo o nos centramos sólo en esa parte. Jesús sigue diciendo: «El Padre que está en el cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan» Por tanto, conviene saber que no nos está hablando de la lotería, ni del coche, ni del novio/a, ni de nada material. 

Somos muy materialistas y por tanto, a  veces queremos pruebas científicas de que Dios existe, como que me toque la lotería que tanto pido, o tener la casa que quiero o aquello que tanto pido. Pero no estamos ante un cajero automático donde tecleamos la cantidad que necesitamos y aparece en la ranura. Seguramente Dios nos da el Espíritu y la fuerza para conseguir aquello que pedimos. Dios nos da el Espíritu Santo para ponernos en camino, para luchar por lo que deseamos, pero somos nosotros lo que tenemos que ponernos en marcha y buscar para encontrar, tocar en la puerta para que se nos abra… ¿Para que pedir dinero si en el mundo hay loterías mayores

Evitar los extremismos

A veces somos muy extremistas. O blanco o negro. No optamos por una de las tantas tonalidades de gris que existen. Hay a quien le gusta viajar y, en el caso contrario quien no es capaz de salir de su pueblo. A veces o elegimos algo o alguien o le odiamos con todas las fuerzas. Sin duda, los extremos no son buenos, habríamos de optar por un justo equilibrio. No me gusta viajar, por ejemplo, porque me atacan los nervios, pero si tomo algún tratamiento tranquilizante soy capaz de hacer un viaje.

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