Una llamada

Cada día se presentan ante nosotros cientos de acontecimientos. Llamadas que, de forma más o menos explícita, nos proponen cosas, tomar decisiones, elegir, optar por un camino u otro. Unas son muy sencillas, como lo que vamos a comer, que bebida elegir y otras, a veces, más complicadas. Puede suceder que, con una sola decisión nuestra vida puede cambiar definitivamente. Salir antes o después o tomar un camino, por sencillo que parezca, puede determinar nuestra vida para siempre.

una llamada

Ante todas esas llamadas hay algo que juega un papel muy importante: nuestra libertad. Siempre somos capaces de tomar una decision u otra. Elegimos, aunque condicionados por nuestra cultura, pensamientos, educación, en nuestra libertad. Cada cual toma sus buenas o malas decisiones. Un mensaje, una llamada de teléfono, una proposición sencilla, puede hacer que nuestra vida cambie.

Soy de los que opina que, salvo alguna propuesta muy deshonesta o ilegal, siempre hemos de aceptar aquello que nos piden. Desde lo más sencillo, hasta lo más complicado. La razón es que si al principio aceptamos, siempre tendremos tiempo de cambiar de idea. Sin embargo, si de entrada rechazamos cualquier propuesta que nos hagan, ya esa puerta quedará cerrada y no habrá posibilidad de abrirla más adelante. Un “déjame pensarlo”, “tengo que consultarlo”, es probablemente, una opción para no cerrarnos en banda a quién nos invita o nos propone algo.

¿Se imaginan si la virgen María hubiera espantado al angel Gabriel cuando le dice que va a ser la madre de Jesús? Sin embargo, ella duda, no lo tiene claro ¿Cómo es posible si no conozco varón? Pero al final sentencia: “Hágase en mi según tu palabra”. Quizá debiéramos aprender de nuestra madre para dejar hacer, porque muchas veces nos cerramos a muchas llamadas, propuestas, ideas que, nos llegan a través de personas y situaciones. ?Conocen la historia aquel náufrago muy devoto que pedía ayuda a Dios rezando piadosamente y esperaba su salvación?, llegaban barcos que le ofrecían ayuda y no la aceptaba, asegurando que Dios le salvaría. Finalmente fallece y en el cielo le pregunta al Señor porque no le había ayudado. Dios con voz severa le respondió: “Te envié muchos barcos y no los aceptaste”.

Seamos como María, cuando alguien nos cuente una idea, un proyecto, una actividad en la que quiere que colaboremos o apoyemos, digamos: “hágase”, puede ser un ángel que nos habla a través de personas. Luego ya habrá tiempo de decidir en conciencia si es posible o no, llevar a cabo aquello que nos proponen, pero en principio: “hágase en mí según tu palabra”.

No te distraigas

Cada día tenemos muchas distracciones. Probablemente algunas de las cosas que nos distraen, están pensadas con ese mismo motivo: despistarnos y no pensar. Hay personas necesitan siempre estar distraídas, así parece todo más fácil. Sin embargo, comenzamos un tiempo en el que se nos invita a no estar algo más centrados/as. Se trata de volver a conectar con nuestro yo interior, ver como va nuestra vida y, si fuera necesario, realizar algún cambio. 

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¿Para qué ser importante?

Algunos sueñan con el éxito. Muchos, seguramente, alelados por el glamour que nos muestran los medios de comunicación quieren ser importantes. Sueñan con una vida de fama y poder, asistiendo a lugares de lujo y dilapidando dinero. Hace años, al preguntarle a un niño sobre qué quiere ser de mayor, decían: bombero, médico, policía. Seguramente hoy, los deseos son otros: quieren ser famosos, quieren ser importantes, porque valoramos en exceso la fama y el dinero.

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Los caminos no siempre son fáciles

A todos nos gustaría un camino de rosas, que todo siempre saliera a pedir de boca. Pero no siempre es así. Hay ocasiones en la que todo sale perfecto y otras veces no tanto. Sin embargo,  no hemos de huir de las dificultades. Los problemas que nos encontramos son parte del camino y nos enriquecen. Por eso, un valor a tener muy en cuenta es la perseverancia. ¡Ante las dificultades persevera!

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Y…  ¿cómo será la cosa?

A veces nos preocupamos en exceso por el futuro. Puede que nos obsesionemos en demasía por cómo serán las cosas. Casi que queremos tenerlo todo controlado. Pero sucede que, vivir pensando en el futuro, puede producirnos cierta angustia. No en vano, cuando vamos a empezar un proyecto nuevo, cuando vamos a un nuevo trabajo o actividad,  los días anteriores estaremos algo inquietos y preocupados. Aunque sin duda, la mejor opción, es la confianza y la esperanza. 

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