Tiempo de cambio

La vida es un proceso. No podemos estar hoy igual que ayer o que hace un mes. Seguramente no detectamos los cambios, es probable que, al ser la vida un camino lento, no nos demos cuenta de cómo cambiamos, pero sí que hemos avanzado, sí que somos distintos y ese cambio ha de ser un motivo de alegría, especialmente porque los cambios son positivos, para mejorar.

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Desiertos

Pensamos y queremos que la vida sea siempre del color de rosas. Procuramos evitar las dificultades, no nos gustan. Sin embargo, los obstáculos están para superarlos, para aprender de ellos. Las dificultades en la vida están puestas para que crezcamos, para aprender y mejorar. No son simplemente algo negativo con la intención de fastidiarnos. Los desiertos son tan necesarios en nuestra vida como los oasis o los éxitos. No es en absoluto bueno una vida llena de rosas y felicidad sin dificultad alguna, de igual modo que no es buena una vida sólo llena de desiertos.

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Imposible ocultar la alegría

Cuando nos sucede algo bueno no podemos ocultarlo. La alegría y felicidad por cualquier acontecimiento nos desborda, cambia nuestro semblante y esa vitalidad se irradia aunque tratemos de ocultarla. Lo bueno sería mantener esa actitud durante todo el día, porque son muchos más los motivos que tenemos cada día para estar felices que para no estarlo. Sin embargo, a veces nos pasamos la vida esperando la gran alegría y nos olvidamos de las pequeñas felicidades de cada día.

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La alegría de servir

Una de las claves de la felicidad es tener claro el sentido de la vida. Para unos el sentido de la vida está en conseguir los logros y objetivos que se trazan. Otros, en cambio, consideran que la vida no tiene sentido debido a tanto sufrimiento y tanta negatividad con la que se encuentran a su alrededor. Quizá la forma más adecuada de conseguir la felicidad y la dicha en la vida es sirviendo a los demás.

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¿Autoridad o seguridad?

Dicen los entendidos que en la mayor parte de lo que decimos no actúan sólo las palabras. El dato es escalofriante: Es más importante nuestros gestos, forma de actuar, el tono, el cuerpo a la hora de emitir nuestro mensaje que las propias palabras o el mensaje propiamente dicho.

ImprimirLas personas estamos dotados de sensibilidad que nos permite descifrar mensajes que no están propiamente en la conversación. De esta manera, cuando vemos a alguien, sin que nos diga nada podemos preguntar ¿Te encuentras bien? Porque simplemente observando su rostro, somos capaces de detectar su estado de ánimo, preocupaciones… Leer Más…

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